Sobre mí:

Sí. Esta vez lo hago respetando estrictamente tu condición: no añado ningún texto nuevo ni cambio ninguna palabra. Solo reorganizo el material para que la narración tenga una secuencia más natural. Mantengo incluso las expresiones, repeticiones y formas originales.

Si deseáis saber algo sobre mí, os dejo una «mini-biografía»; leerla si sirve de algo (si os gusta el tostón) o si no, hacer click AQUÍ, donde hay un resumen, (al final de la biografía también está el mismo) y os ahorráis el «tocho» interminable, (al que voy agregando cosas de a ratos, cuando me acuerdo de algo)

My Life:

Soy inmigrante de cuna, nací en una familia de inmigrantes, en un barrio de inmigrantes.
Hijo de Baltazar, un mecánico textil y Carmen una ama de casa.

Mis abuelos, (los que conocí por parte de mi madre) fueron Serafín, pescador y estibador, y Amparo, ama de casa.

Somos familia de inmigrantes gallegos, originarios de Laxe, a Coruña.

Cuando tenía cuatro años, mi abuelo Serafín me dijo: – «Mira o meu fillo, o teu país, é o lugar que che dá para comer» ***Traducido: «Mira mi hijo, tu patria es el lugar que te da de comer»


No recuerdo por qué me dijo eso, no lo sé, pero créanme que ahora si lo entiendo.

Así que, como dicen, siempre tuve un «problema de actitud» porque esa cosa de «patria», (vaya uno a saber dónde está) Y otro de «aptitud», y será por eso que solo, y con los lápices y los papeles, es que me encuentro verdaderamente a gusto.

A mis abuelos por parte de mi padre nunca los conocí, pero me contaron que mi abuelo Félix, fue expulsado de la escuela por mal comportamiento. Aun así, con el tiempo y la lectura (y quizás el arrepentimiento) termino siendo un intelectual, al que le gustaba cultivar flores, trabajaba en un matadero y asistía a las reuniones de intelectuales de El Ateneo Libre.

Tanto a Serafín como a Félix los unía una cosa: no aceptar imposiciones, ni tomar como absoluto lo establecido.

Desde muy temprana edad sentí vocación por el dibujo.

Un cuaderno de hojas sin líneas me acompañaba casi todo el tiempo.

Dibujaba mi entorno, a mi familia, a mi colección de animales de la selva y a mis personajes favoritos del cine, la TV, y de los comics.

Me gustaban mucho las series de televisión, como El Zorro con Guy Williams, Batman con Adam West, Flipper, Aventuras en el mar, o Tierra de gigantes, sin olvidar a Ultra Seven y Meteoro.

Las películas también, Abbott y Costello, Laurel y Hardy y dentro del género de aventuras mis preferidas eran las de piratas; así me convertí en admirador del Robin Hood de Errol Flynn o animadas de la casa Disney, como Robin Hood (otra vez) y los Aristogatos.

Y mención especial para Tarzán, con Johnny Weissmüller.

Además de estar horas dibujando, pasaba otras tantas leyendo comics. Batman, Linterna verde, Superman, Patoruzito, Isidorito, las Aventuras de Isidoro y Pato Donald.

Un buen día, no recuerdo cuando, todos aquellos dibujos de infancia y adolescencia, dejaron su existencia en una gran fogata. Cosa que he tomado casi como de costumbre y aún disfruto haciéndolo de vez en cuando.

Y sí… Soñaba con ser uno de los dibujantes de Disney.

Será de tanto cargar con banderas, besarlas, jurarlas y haber sido obligado a hacerles todo tipo de reverencias, por parte de la dictadura que me toco vivir, patria, estado, nación, himno, escudo y bandera, son como entes extraños para mí.

Son como cuchillos que cortan carne para dividirla y hacernos creer que, por estar bajo un símbolo u otro somos mejores que…

Así, que mi relación con el «orden establecido» desde muy temprana edad fue «conflictivo».

Por eso, el dibujar me trajo mis primeros problemas ya en el colegio, a mis nueve años.

En un par de oportunidades, llamaron a mis padres por haber hecho algún que otro «dibujito inapropiado», con los tiempos que se vivían. (Hace poco me contaba mi madre, que fueron unas cuantas más que dos)

Es que había comenzado el régimen militar en el país y mis «magistrales ilustraciones», podrían poner en aprietos a mi colegio y a mi familia, así que tuve que borrar.

Por fin llegó Telma.

Con el tiempo, (después de mucho rabiar) fui dándome cuenta de mis limitaciones técnicas, entonces pedí a mis padres que me enviaran a aprender dibujo.

Comencé a estudiar dibujo y pintura clásica (académica) a la edad de once años con la Pintora y Escultora Telma Paroli de Acerboni, con la que permanecí siete años, y quizás los mejores de mi vida.

Telma aprendió dibujo, pintura y escultura, con maestros continuadores de la Escuela Flamenca

Oleo, carboncillo y lápiz de grafito, fueron mis herramientas.

Asistía a clases los miércoles, a las cinco de la tarde.

En su casa, donde un garaje impregnado de olor a óleo y trementina hacía de taller.

Con Telma fue con quien aprendí todo lo que sé y con el tiempo, comprendí, conseguí entender, esa forma de enseñanza «entre líneas», tan especial que ella tenía.

Si existiera la posibilidad de volver a vivir cinco minutos de nuestra vida pasada, eligiría cinco minutos más con ella, en su taller.

Tiempo después, fui becado al Circulo de Bellas Artes donde enseñaba un arrogante, engreído y renombrado «artista» (que de su nombre ni quiero acordarme).

Con él conocí la parte más miserable y mezquina de esta profesión.

Y pude presenciar y aprender, todo lo que no se debe hacer, o ser, en el dibujo y la pintura.

Soñaba con ser pintor, vivía para ello; fue mi paso por este lugar, que hundió para siempre mis esperanzas de serlo.

No me gustó lo que vi: Rematar un metro de pared al mejor postor, para exponer junto «al maestro» o reverenciar a quien fuera y a cualquier costa, para quizás así conseguir favores, o ir a exposiciones más que mediocres, a aplaudir por interés y «contactos» al «artista»

Esa cosa que laman «relacionarse»

Lejos, muy lejos quedaba aquel garaje, en que había sido tan feliz…

"Taller de Telma Paroli de Acerboni"

Casa de Telma Paroli de Acerboni. Abajo a la derecha, junto a la escalera, la puerta del garaje que hacía de taller.

21de Diciembre de 1992, llegaron las caricaturas.

Fue en el instituto, cuando un buen día, se me ocurrió hacer mi primer caricatura a un profesor. Con un bolígrafo BIC. Tendría unos 16 años, cuando eso.

Con las caricaturas de alguno de mis compañeros, comenzaron las carreras de fondo y de velocidad, porque mis interpretaciones de su persona, no eran muy de su agrado.

Pero la mañana del 21 de diciembre de 1992, hice en una feria, mi primer caricatura cobrando.

A mis 16, había visto una vez a un dibujante de la calle de apellido Cabrera, hacerlas de perfil, con unas líneas de tinta perfectas, rápidas, muy graciosas, y me dije- «Qué bueno sería, hacer lo que este hombre hace»

Muchos años después, por circunstancias fortuitas, ahí me encontraba, muy nervioso y sudando, con mi primer dibujo al momento y rodeado de gente mirando lo que hacía.

No tengo ni idea si fui muy lento o muy rápido, ni recuerdo como quedó. Solo sé que hice a una chica, y como lo había visto hacer antes a Cabrera, de perfil.

Poco tiempo más tarde, comencé a dibujarlas a color, y trabajando junto a él y al pintor Milton da Luz. Ahí comenzó mi carrera como dibujante callejero. Como dice Lao-Tsé «Un viaje de mil millas comienza con un primer paso» Y así fue, yo comencé mi largo viaje, y mi madre sus viajes al psicólogo, porque tenía un hijo «bohemio»

Poseo montones de historias y de anécdotas, de lo que he vivido con las caricaturas. Desde ese entonces hasta hoy, aún continúo con ellas, decenas de miles, cientos de miles? No lo sé.

De **Cabrera, **no he vuelto a saber nada. He buscado sus dibujos por internet y a pesar de que también habrá dibujado decenas o cientos de miles de personas, no existe un solo registro gráfico en la red. Nadie ha subido una sola fotografía de él o de su trabajo, a pesar de todas las sonrisas que consiguió, de toda la gente que lo conoció, y al final parece que se esfumó sin dejar huella. Cosa que cada vez que lo busco, me produce una profunda tristeza.

UK

2013 – Estaba paseando por una calle en Weymounth, Dorset, donde viví un tiempo, compré una caja de lápices de grado, con los que más tarde haría algunos trabajos hiperrealistas, como Telma me enseñó.

(Por momentos, aun hoy, me surgen esos deseos casi irrefrenables de ponerme a pintar, pero los reprimo.

Estudié Diseño gráfico con Emilio Arroyo Hurtado, quien es uno de esos escasos y grandes maestros, que enseñan sin secretos ni miserias, difíciles de encontrar, como Telma.

"Dibujo a lápiz de grafito de una mujer con un gato"
Celeste y Gala – Dibujo

RESUMEN:

Me dedico a la ilustración tradicional y digital, dibujo y pintura de Caricaturas, Retratos, Fan Art, Comic, y Concept Art

Hace tiempo compré un curso de técnica de acuarela.

Eran seis videos.

Los primeros dos, eran del profesor contando sus maravillosas virtudes y logros.

Abandoné. Nunca hice el curso.

Así que mi resumen es más que suficiente.